3 comentarios / viernes, 29 de junio de 2012 a las 10:06 / Publicado por Chiclana Hoy

Cuando asomé a mi pueblo por el Abuelo Chano



Y en éstas llegué yo, el 8 de septiembre de 1903. Todavía no había tenido lugar la coronación canónica de nuestra patrona, pero desde hacía muchos años ya se celebraba su fiesta un 8 de septiembre. Tengo yo por aquí la copia de un acta, que me dio un amigo mío, en la que el Ayuntamiento reconoce a la Virgen de los Remedios como patrona. ¡Poner mucha atención y copiarlo como está escrito! Merece la pena recordar entero un documento que tiene cerca de trescientos años.

Alameda del Piojito
Cabildo celebrado el día 25 de febrero de 1738 en el Ayuntamiento de la villa de Chiclana de la Frontera, que copiado a la letra dice así: “Febrero, año de 1738; estando el Consejo de Justicia y Regimiento de ella, juntos en su Cabildo y Casas Capitulares como los acostumbran los señores Regidores Don Alonso Valdés y Saavedra, abogado de los Reales Concejos, Corregidor, Justicia, Mayor y Capitán Aguirre, Don Diego Sánchez, Don Cristóbal Cebada, Depositario General, Don Bartolomé Ariza, Don Cristóbal de Molina, Padre General de Menores, Don Francisco de Molina, Procurador Mayor, Don Francisco Vázquez, Alcalde de Renta, Don Cristóbal Paulino, Don Agustín de Guzmán, Regidores Capitulares de dicho Consejo y ante mí el escribano mayor de él, se acordó lo siguiente: En este Cabildo se dijo por sus mercedes, que por otro celebrado el día trece del que expira, se acordó teniendo presente la gran falta de lluvia, traer procesionalmente de su convento de San Agustín a la Iglesia Mayor Parroquial a nuestro Padre Jesús del Refugio y a Nuestra Señora de los Remedios y hacerle novena para invocar su protección y que habiéndose traído dichas imágenes el viernes veintiuno del presente, el veinticuatro, apiadándose la misericordia divina por los ruegos de su Divina Madre de los Remedios, nos envió copiosas lluvias que hasta hoy se han continuado.


Y debiéndose tener por milagrosa respecto a las ninguna señales que precedieron y el grandísimo beneficio que se ha seguido; pues no habiendo llovido en el año próximo pasado, se habían muerto los más de los ganados y perdidos todos los sembrados, hallándose hoy todo en el más deplorable estado e imponderable conflicto, respecto a que habiendo ya tres semanas y media que no había llovido, se continuaban los trabajos y los trigos en muchas partes estaban por nacer. Y considerando este Cabildo con la piedad correspondiente y de verdadera veneración a dicha devota imagen que en lo antiguo siempre fue quien remedió a esta Villa en sus necesidades y ahogos. Y que aunque en el año pasado y el presente se valió de otras devotas e hicieron diferentes rogativas, no se consiguió el deseado fin y beneficio, el que ahora se ha logrado tan abundante. Y siendo justo corresponder en parte, agradecido este Cabildo a dicha Sra. de los Remedios, así para reconocer su memoria y devoción, como para afianzar en su protección los beneficios y que conste el que actualmente se ha recibido, que según todas las circunstancias ha sido milagroso, acordó de conformidad se note como desde luego se nota, se haga fiesta perpetuamente a dicha milagrosa Imagen de Ntra. Sra. de los Remedios anualmente y el día 8 de Septiembre, que es el que se venera; cuya función se ejecute en su Convento de Ntro. Padre San Agustín de esta Villa. Asistiendo indispensablemente este Cabildo y que se le vote como se le vota y nombra Patrona de esta Villa para que en todas sus aflicciones recurriendo a sus misericordias experimente sus remedios. Y que sin embargo de los notorios atrasos con que por las calamidades de los tiempos, como cortedad de Propios este Cabildo se halla, se le suministre para dicha fiesta en cada año a la religiosísima Comunidad 240 reales de vellón para que con ellos se apliquen los 30 para limosna de la Misa, los 60 para el sermón, los 90 para 12 libras de cera que se pongan en el altar y trono y los 60 restantes para emplearlos en los fuegos o lo que sea; y se entienda con la precisa circunstancia de que el padre Predicador haya de ser de la sagrada religión Agustiniana y de nombramiento del Caballero Diputado que por esta Villa se destinare; y que se le haga saber y de testimonio de este acuerdo para su aceptación a dicha sagrada religión, por la que se entregue a este Cabildo el instrumento de obligación y aceptación correspondiente para la perpetuidad de dicha fiesta; y así se acordó”.


Su Santidad el Papa Benedicto XV, declaró nombrar Patrona de nuestro pueblo a la Virgen de los Remedios conjuntamente con San Juan Bautista, el 12 de julio de 1916.

Bueno, a lo que íbamos. Voy a contar ahora mis primeros años en este mundo. Empecemos por las autoridades, que en aquellas fechas duraban menos que un soplío. Cuando nací, gobernaba Enrique Quecuty, del partido conservador, al año siguiente Manuel Moreno Ortega que duró dos meses, le sustituyó Juan Fernández Caro, después Manuel Gutiérrez y luego Luis Díaz de Vargas, otra vez Juan Fernández Caro, que dimite al ser nombrado juez municipal, siendo sustituido por Moreno Ortega, que volvía a repetir y a éste le siguió Manuel Romero Pérez... Como podéis comprobar, en menos de diez años, ocho alcaldes. Está claro que aún no se habían marcado los ciclos fijos de cuatro años como sucede ahora.

Cuando Moreno Ortega tomó posesión de su cargo el 1 de enero de 1904, celebró una fiesta en su casa, pues también era el día de su santo. Allí se pusieron moraos de dulces y vino de su bodega. Este alcalde, conocido como “Pinea”, hizo historia en el anecdotario del pueblo. Era analfabeto y firmaba como Mamo. Todos los días se ponía a “leer” el ABC sentado en la puerta del bar. Un día, en que el diario traía un hermoso barco en la portada, dijo solemnemente: “Vaya temporal que está haciendo en el mar, que hasta los barcos están bocabajo”. Le replicaron: “Señor alcalde, que tiene usted el diario al revés”. Y, sin inmutarse, contestó: “El que sabe leer, lo mismo lee al derecho que al revés”. También es suya una frase que soltaba cuando iban a pedir algo al Ayuntamiento y que ahora es muy utilizada en Chiclana: “Lo que no cueste dinero que se jaga, y el estiércol de las calles pa mi campo”. A pesar de todo, este alcalde tuvo un punto muy bueno: nombró como secretario del Ayuntamiento a José Guillermo Autrán, un hombre muy preocupado por la cultura, alma de todos los actos que se hacían en el pueblo y autor de una historia de Chiclana de la que han bebido todos los historiadores posteriores. Autrán dijo de su pueblo: “Chiclana ofrece el aire puro de su campiña, el embalsamado ambiente de sus pinares, las auras aromadas de sus jardines, las frescas brisas del vecino mar y un sol esplendoroso cuyos rayos les sonríe desde el paradisíaco amanecer hasta el momento solemne de hundir su haz luminoso en las aguas del océano. En Chiclana no es triste ni la puesta de sol”.

A comienzos de 1910 se trasladaron las dependencias consistoriales a la casa que Ramón Gallardo tenía en el número 5 de la Plaza Jesús Nazareno. Y no fue hasta el mes de junio cuando se inauguró el nuevo Ayuntamiento, que tenía ubicado en la planta baja el Juzgado Municipal.

Los candidatos a concejales se presentaban por distritos, había cuatro y muchas ideologías: monárquicos, liberales, republicanos, romeristas... Precisamente ese mismo año, en un mitin republicano cayeron piedras en el techo del local donde se celebraba el acto. Nunca se supo quién las había tirado, pero las sospechas, como es lógico, cayeron sobre los monárquicos.


Unas veces había unas peloteras enormes para ser concejal, y otras pasaban del tema. Por ejemplo, en las elecciones del 9 de noviembre de 1911, se presentaron los mismos candidatos que el número de plazas vacantes de concejales, por lo que fueron proclamados directamente. Ese Ayuntamiento estaba constituido por doce liberales y siete conservadores.


Cuando yo nací, la vida en Chiclana continuaba muy difícil. Me contaron que ese mismo mes se cayó un pobre hombre en la calle La Vega, o Duque de la Torre como oficialmente se llamaba por entonces. El médico que le atendió encontró pronto el remedio: lo metió en el Restaurante “Las Campanillas”, que estaba al lado, y le recetó un “gotero” de caldo, jamón y vino. El hombre lo que tenía era falta de calor en el estómago y sobra de humedad y frialdad en los huesos. Como es de suponer, se repuso de su “mal” rápidamente.

La vendimia de ese año, fue una de las mejores que se conocen porque la escasísima cosecha de uva rey y la mucha demanda de los bodegueros hizo que la arroba de mosto se pusiera a cuatro pesetas. Antes de que comenzara la temporada siguiente se reunió en el Casino Chiclanero el gremio de cosecheros y exporta-dores de vino, con el fin de regular la situación. Entre mis papeles tengo anotado el nombre de los que allí se encontraban reunidos: Juan Arbolí, Rafael Lozano Galindo, Cristóbal Rodríguez Tenorio, Andrés Ruíz Cano, Rafael Fossi, Bernardo Quecuty, Juan de Dios Guerrero, José Vélez Sánchez y Joaquín de Mier. Y llegaron a un acuerdo: todo quedó “regulado”.

También los obreros se movían, pero con resultados meno-res en lo económico, por lo que cogían otro camino: ampliar sus conocimientos para poder elaborar un producto de mejor calidad y que todo no se basara en pagar unos escasos jornales y en valorar el mosto miserablemente. Me contó mi padre que su amigo Diego Gómez Serrano fue el único viticultor de toda España al que el gobierno le concedió una beca para estudiar en Francia. Se tiró allí tres años y cuando regresó, los viticultores pidieron que el Ayuntamiento le diera una subvención para que se dedicara a enseñar aquí todo lo que traía aprendido, ya que era muy necesaria su ayuda pues estábamos reponiendo los plantíos que se habían perdido por la detestable epidemia de filoxera.

En 1908 comenzaron unos años muy malos, la lluvia impedía trabajar a los obreros. El Ayuntamiento tuvo que socorrer con una peseta a más de mil proletarios. Citó a los mayores contribuyentes para que aportasen alguna cantidad y les envió un besalamano a cada uno para que ocuparan a la mayor cantidad de jornaleros.

Al año siguiente -por si éramos pocos, parió la abuela- se coló una plaga de langostas que nos “dio por saco” unos cuantos años, aumentando aún más la terrible situación en que se encontraba la agricultura de nuestro pueblo. Uno de los lugares donde se quemaron un buen número de cigarrones fue en la laguna del Barrero. Se comenzó desde Campano y se emplearon más de ochocientos litros de gasolina.

En mayo de 1910 fueron andando hasta Cádiz, para ver al gobernador, sesenta pescadores en representación de las más de cuatrocientas familias que vivían de la pesca. Se había impuesto una veda muy severa por las autoridades de Marina, que los tenía a todos en la más absoluta miseria.

Abuelo Chano

3 comentarios:

  1. . Anónimo el 29 de junio de 2012, 19:48 dijo ...

    Gracias Abuelo Chano. Me quedo con la forma en la que se eligió a la patrona de Chiclana... en pertinaz sequía se iba rezando a distintas imágenes religiosas hasta que entrado ya el invierno un día empezó a llover coincidiendo con los rezos a la virgen de los Remedios.


    . Luis el 29 de junio de 2012, 21:41 dijo ...

    Abuelo Chano. Podría decir Vd dónde se puede consultarse ese documeno histórico... el del Cabildo de 1738.

    Gracias


    . Anónimo el 30 de junio de 2012, 0:54 dijo ...

    Cabildo celebrado el día 25 de febrero de 1738 en el Ayuntamiento de la villa de Chiclana de la Frontera.

    Archivo Municipal.


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